¿Cuándo se puede usar la
Ortoqueratología?

Como hemos mencionado en otros artículos, la ortoqueratología es un tratamiento clínico reversible que utiliza lentes de contacto de diseño especializado para moldear temporalmente la forma de la superficie de la córnea durante la noche con la finalidad de mejorar la visión durante el día

Hace algún tiempo, este tratamiento se utilizaba principalmente para la corrección y control de la miopía, pero en la actualidad, gracias a nuevos diseños de lentes de contacto, es posible corregir otros problemas refractivos como la hipermetropía, astigmatismos simples e incluso casos de presbicie.

En el caso de la miopía, es especialmente valioso para los niños o jóvenes pues este tratamiento permite controlar mejor la progresión de la enfermedad.

Recordemos que, el problema más crítico de la miopía no es necesariamente la corrección de la visión; sino controlar el crecimiento excesivo del globo ocular pues una miopía que no se controla, puede incrementar las posibilidades de padecer glaucoma, desprendimiento de retina y otras enfermedades más severas.

¿Cómo funciona la ortoqueratología?

Con el uso de lentes rígidos de diseños especializados, se modifica la curvatura y la forma de la córnea durante la noche (mientras duermes), cambiando así la forma como la luz enfoca en la retina al entrar al ojo. Estos lentes rígidos son fabricados en materiales permeables al gas y sus características lo hacen suficientemente resistentes para moldear la cornea permitiendo el paso de oxígeno al ojo para mantenerlo en buenas condiciones.

Los lentes se utilizan durante la noche mientras duermes y se retiran durante el día; pero para que el tratamiento sea exitoso, no basta con una buena adaptación. Se requiere el uso continuo de los lentes pues es un tratamiento “progresivo” y totalmente “reversible”; es decir, los efectos se pueden ir notando conforme pasan los días y semanas del tratamiento y en caso de dejar de usarlos, la córnea vuelve a su forma original.

Una buena adaptación requerirá el uso de un topógrafo corneal que le permita al especialista observar los cambios en la superficie de la córnea y así determinar si los lentes están cumpliendo con el moldeado esperado o si es necesario realizar algún ajuste en los parámetros de los lentes para lograr la visión deseada.

Elaborado por:

Lic. César García González

Optometrista

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